Descubren y hacen sonar un órgano medieval de mil años en Jerusalén
Un órgano de aproximadamente mil años de antigüedad, considerado el instrumento más antiguo de la cristiandad que aún puede sonar, ha sido recuperado y reproducido tras pasar ocho siglos enterrado por los cruzados en Belén. El hallazgo, liderado por el musicólogo y organista David Catalunya, se realizó en el marco de un proyecto internacional impulsado por el Instituto Complutense de Ciencias Musicales. El órgano, construido en Francia en el siglo XI, fue trasladado a Tierra Santa y sonó durante el siglo XII antes de ser enterrado por clérigos latinos. La pieza fue descubierta en 1906 por arqueólogos del Studium Biblicum Franciscanum y preservada en el Terra Sancta Museum, aunque su relevancia pasó desapercibida hasta 2019, cuando Catalunya inició su investigación. Tras estudiar 222 tubos originales y construir réplicas en Holanda, el equipo comprobó que algunos tubos originales aún podían sonar sin necesidad de restauración, describiendo la experiencia como ‘abrir la tumba de un faraón’. Se destaca que el sonido del órgano difiere notablemente de los instrumentos modernos, con una riqueza y variación entre graves, medios y agudos. El estreno público de estos tubos se realizará el 9 de septiembre en Jerusalén, marcando un hito en la investigación y preservación de la música medieval.
