Anabel Gómez Alva preserva la obra de Felipe Pinglo y logra su reconocimiento en la Unesco
Durante más de dos décadas, Anabel Gómez Alva, química farmacéutica y sobrina-nieta del célebre compositor peruano Felipe Pinglo Alva, se dedicó a rastrear, organizar y verificar la obra de su tío abuelo con un rigor científico inusual para la música criolla. Su investigación permitió diferenciar las composiciones auténticas de Pinglo de otras atribuidas sin pruebas, validando 71 canciones, entre ellas ‘El plebeyo’, ‘El espejo de mi vida’ y ‘La oración del labriego’. A través de un exhaustivo trabajo en archivos, periódicos antiguos y fuentes familiares, reconstruyó no solo la música, sino el contexto social y cultural de la Lima de los años veinte y treinta. Gracias a su esfuerzo, la obra de Pinglo fue incorporada al registro Memoria del Mundo de la Unesco en febrero de 2026, reconociendo su importancia para la identidad cultural peruana. Además, Gómez Alva desmintió mitos históricos sobre la vida y muerte del compositor, mostrando evidencia de que la causa de su fallecimiento probablemente fue una enfermedad pulmonar crónica ligada a las condiciones de vida de la época, y no tuberculosis como se creía. De cara al centenario de ‘El plebeyo’, prepara un concierto conmemorativo en Lima, manteniendo viva la memoria y legado del músico.
