El secreto de Smells Like Teen Spirit: el desodorante, el riff que casi descartaron y la canción que conquistó el mundo
La canción que nació de una broma, casi fue descartada y terminó cambiando el rock
Hay canciones que se convierten en éxitos y hay canciones que parecen modificar el paisaje musical a su alrededor. Smells Like Teen Spirit pertenece a la segunda categoría. Cuando Nirvana la publicó en 1991, Kurt Cobain, Krist Novoselic y Dave Grohl todavía estaban lejos de imaginar que aquella mezcla de guitarras abrasivas, melodía pop y explosiones de ruido acabaría convirtiéndose en la puerta de entrada de una generación al rock alternativo.
Lo más curioso es que su historia está llena de contradicciones. El título nació de un chiste que Cobain ni siquiera entendió; el riff le parecía demasiado parecido a otro clásico; la banda llegó a considerar la canción poco convincente; y el productor Butch Vig tuvo que persuadir a Cobain para trabajarla con más cuidado de lo habitual. Después, un videoclip rodado en un gimnasio convertido en plató terminó capturando un caos parcialmente real. El resultado fue un sencillo que alcanzó el número 6 del Billboard Hot 100, llevó a Nevermind al número 1 y fue incorporado al GRAMMY Hall of Fame en 2017. La Academia de la Grabación confirma tanto su posición en las listas como su reconocimiento posterior.
Un título nacido en una pared y de un desodorante
La historia del nombre parece una broma privada que accidentalmente acabó convertida en uno de los títulos más famosos del rock. Kathleen Hanna, cantante de Bikini Kill y figura fundamental de la escena punk de Olympia, había visto con Tobi Vail un desodorante femenino llamado Teen Spirit. Aquella misma noche, mientras bebían y destrozaban amistosamente la habitación de Cobain, Hanna escribió en la pared: Kurt smells like teen spirit.
Cobain no sabía que Teen Spirit era una marca de desodorante. Interpretó la frase como una referencia a la idea de un espíritu revolucionario adolescente y la tomó como un cumplido. Hanna ha contado posteriormente que le hizo gracia que Cobain no conociera el producto y que el cantante le pidió permiso meses después para utilizar la frase como título. Su testimonio también sirve para desmontar una leyenda persistente: no fue una referencia secreta a Tobi Vail ni una inscripción gigantesca pintada con aerosol, sino una frase escrita con rotulador en una noche de borrachera. Hanna explicó la historia con detalle en ABC Double J y volvió a contarla años después en una entrevista de Fresh Air.
La ironía se extendió a la propia canción. El título parece prometer un himno generacional perfectamente definido, mientras que las letras de Cobain son deliberadamente fragmentarias. En entrevistas de 1992, el propio Cobain explicó que había tomado parte de la idea de una revolución adolescente y que el título también le parecía atractivo precisamente por su ambigüedad. Una entrevista contemporánea de 1992 conserva sus explicaciones sobre el origen del nombre y el significado abierto de la canción.
El riff que casi sonó demasiado familiar
La canción comenzó de una manera mucho menos monumental de lo que su reputación posterior podría sugerir. En los ensayos iniciales, Cobain llegó con el riff y el esqueleto del tema, pero Krist Novoselic y Dave Grohl ayudaron a convertir aquella idea en una canción con verdadero peso. El bajo de Novoselic y la batería de Grohl terminaron dando forma al contraste entre los versos contenidos y los estribillos explosivos.
El propio Cobain reconocería posteriormente que estaba intentando apropiarse del tipo de dinámica que había escuchado en Pixies: pasar de lo suave a lo brutal dentro de una misma canción. En particular, Surfer Rosa, el álbum de Pixies producido por Steve Albini, había demostrado a Cobain hasta qué punto una estructura basada en el contraste podía ser eficaz. Al mismo tiempo, el riff de Smells Like Teen Spirit tiene una semejanza perceptible con la melodía de More Than a Feeling de Boston. No se trata de un crédito ni de una acusación de plagio: la propia banda era consciente de la familiaridad del giro armónico y Cobain lo consideraba inicialmente algo bastante convencional. Rolling Stone ha reconstruido el proceso de composición y el papel de Pixies, Boston y Butch Vig en la evolución del tema.
Lo paradójico es que esa aparente familiaridad fue precisamente una de sus armas. El riff podía resultar reconocible para un oyente de rock convencional, pero la estructura, la interpretación de Cobain y la violencia de las guitarras lo llevaban a un territorio distinto. Era una canción suficientemente accesible para la radio y suficientemente extraña para que Nirvana no pareciera una banda convencional.
Butch Vig escuchó una cinta casi ilegible y supo que allí había algo
Antes de llegar a Sound City, Nirvana había ensayado intensamente en un granero reconvertido en Tacoma. Para no olvidar las canciones nuevas, el grupo empezó a grabar sus ensayos con una pequeña grabadora. Una de aquellas cintas llegó a Butch Vig, que iba a producir Nevermind. La calidad era tan mala que apenas se distinguía lo que tocaba el grupo, pero Vig consiguió reconocer el potencial de Smells Like Teen Spirit. Rolling Stone reconstruyó aquella llegada de la cinta a Vig y sus recuerdos de las sesiones.
La canción tampoco fue tratada como una pieza destinada inevitablemente a convertirse en sencillo. En los ensayos, Vig quedó impresionado por su fuerza, hasta el punto de recordar que comenzó a sudar y a caminar por la sala mientras la banda tocaba. Pero Cobain era partidario de grabar de forma rápida y espontánea, y el productor tuvo que convencerlo de que aquella canción merecía más trabajo.
Vig modificó detalles del arreglo: desplazó una parte de guitarra y voz que originalmente aparecía al final, redujo el solo y ajustó el número de repeticiones del estribillo para que la canción acumulase tensión y llegara antes a su explosión. El archivo de sesiones de LiveNirvana conserva el relato de Vig sobre esas decisiones de estudio.
La batalla por la voz de Cobain
Una de las decisiones que más influyó en el sonido final de Nevermind ocurrió después de la grabación. Vig y Nirvana habían trabajado durante semanas en Sound City, pero el álbum todavía necesitaba una mezcla definitiva. Andy Wallace fue contratado para mezclarlo y añadió una claridad y una pegada mucho mayores a las pistas.
Vig también tuvo que enfrentarse a una resistencia de Cobain: el cantante quería esconder parcialmente su voz dentro de la masa instrumental. El productor insistió en que aquella interpretación vocal era demasiado importante para enterrarla. El resultado final combinó precisamente las dos caras que hacían singular a Nirvana: una producción suficientemente limpia para sonar en una radio de alcance masivo y una interpretación que conservaba tensión, fragilidad y agresividad. El relato de Vig sobre la mezcla explica ese conflicto creativo.
El accidente que añadió una canción fantasma a Nevermind
La historia de Nevermind contiene otro episodio que parece diseñado para una leyenda de estudio. Tras varios intentos frustrados de grabar Lithium, Cobain estaba cada vez más frustrado. La banda terminó descargando aquella tensión en una interpretación de Endless, Nameless, una pieza abrasiva y caótica grabada en directo en el estudio.
La canción acabaría apareciendo como pista secreta después de Something in the Way, separada por más de diez minutos de silencio. Pero existe una segunda ironía: las primeras 46.251 copias estadounidenses en CD y casete no la incluyeron debido a un error de prensado. La pista fantasma, por tanto, fue secreta para algunos compradores por accidente, mientras que en ediciones posteriores pasó a formar parte de la mitología del disco. La documentación discográfica de Nevermind registra el error de prensado y la posterior aparición de Endless, Nameless.
Nevermind no fue concebido como una apuesta segura
Nevermind se publicó el 24 de septiembre de 1991 como segundo álbum de estudio de Nirvana y primero para DGC Records. Su repertorio definitivo contiene doce canciones, entre ellas Smells Like Teen Spirit, Come As You Are, In Bloom, Lithium, Polly y Something in the Way. La página oficial de Nirvana conserva el repertorio original del álbum.
El disco había sido grabado con un presupuesto relativamente modesto y el grupo no parecía estar preparando un fenómeno mundial. De hecho, el primer envío estadounidense fue de solamente 50.000 copias. El éxito de Smells Like Teen Spirit hizo que esa cantidad se agotara y desencadenó una escalada que llevó al álbum al número 1 del Billboard 200 el 11 de enero de 1992, desplazando a Dangerous de Michael Jackson. La Recording Academy documenta el ascenso del álbum, su permanencia de 253 semanas en la lista y sus nominaciones a los Grammy.
El fenómeno también revalorizó el catálogo anterior. Bleach, publicado en 1989, regresó a las listas y alcanzó el número 89 del Billboard 200 en 1992, mucho después de su lanzamiento. El éxito de Nevermind no convirtió únicamente a Nirvana en una banda masiva: arrastró hacia el centro del mercado estadounidense a buena parte de la escena alternativa de Seattle. La retrospectiva de GRAMMY sobre Nirvana describe ese desplazamiento desde el circuito independiente hacia el gran público.
La única canción de Nevermind que conserva al antiguo batería
Dave Grohl suele ser identificado con la formación clásica de Nirvana, pero Nevermind guarda una pequeña anomalía en sus créditos. Polly procede de las sesiones que Butch Vig había realizado con Nirvana en Smart Studios en 1990, cuando Chad Channing todavía era el batería. Para la versión del álbum se conservaron elementos de aquella grabación, incluidas las partes de batería de Channing, mientras que Grohl tocó la batería en el resto del disco.
Eso convierte a Polly en una especie de cápsula del Nirvana anterior a Nevermind. El detalle es especialmente significativo porque el sonido del álbum se asocia habitualmente con la batería de Grohl. La documentación de las sesiones confirma que la canción procede de la etapa anterior y que es la excepción dentro del repertorio del álbum. El archivo discográfico de LiveNirvana recoge esta particularidad.
La portada también cuenta una historia sobre el dinero
La fotografía del bebé nadando hacia un billete de dólar enganchado a un anzuelo se convirtió en una de las imágenes más reconocibles de la historia del rock. Kurt Cobain había visto un documental sobre partos bajo el agua y pensó que la imagen de un bebé sumergido podía funcionar para la portada. El sello consideró demasiado explícitas las fotografías de partos reales y el fotógrafo Kirk Weddle acabó realizando una sesión específica en una piscina.
El bebé elegido fue Spencer Elden, que tenía cuatro meses. Weddle ha contado que hizo unas pocas fotografías bajo el agua y que Elden fue elegido entre varios bebés. El dólar y el anzuelo se incorporaron posteriormente a la imagen. Kirk Weddle relató al Guardian cómo realizó la fotografía.
La portada adquirió además una lectura simbólica casi inevitable: un bebé desnudo persiguiendo dinero parece una metáfora de la relación entre Nirvana y la industria discográfica justo cuando el grupo estaba a punto de convertirse en una enorme operación comercial. Sin embargo, esa interpretación pertenece sobre todo a la recepción posterior. La explicación documentada del diseñador Robert Fisher sitúa el origen de la idea en el interés de Cobain por los nacimientos bajo el agua, no en una teoría perfectamente cerrada sobre el capitalismo musical. TIME reconstruyó la historia de la portada y entrevistó a Elden.
El videoclip: un rodaje que terminó pareciéndose demasiado a lo que representaba
El videoclip fue dirigido por Samuel Bayer, que prácticamente estaba comenzando su carrera. La idea partía de un concierto escolar que se transformaba en una revuelta. Entre sus referencias estaban la película Over the Edge, de Jonathan Kaplan, y Rock ‘n’ Roll High School, protagonizada por los Ramones. El rodaje tuvo lugar en agosto de 1991 en un plató de Culver City.
La escena central presenta a Nirvana tocando ante estudiantes aparentemente apáticos, con animadoras vestidas de negro y símbolos anarquistas. Poco a poco, la indiferencia se transforma en caos y los estudiantes terminan destruyendo el escenario y el equipo. Lo extraordinario es que la sensación de furia no fue completamente fabricada. Los extras habían pasado horas sentados en las gradas mientras se repetía la canción una y otra vez. Cuando finalmente se les permitió moverse y bailar, la energía acumulada se convirtió en una auténtica avalancha.
Dave Grohl recordó posteriormente que ya durante el primer estribillo el gimnasio se había convertido prácticamente en un motín. GRAMMY también señala que el vídeo fue el gran salto profesional de Bayer y que su estética ayudó a llevar el lenguaje visual del rock alternativo a MTV. La retrospectiva de GRAMMY recoge los recuerdos sobre el rodaje. El propio Bayer conserva el vídeo en su archivo profesional y lo identifica como un momento decisivo de su trayectoria. Su archivo oficial describe el impacto del videoclip.
De himno grunge a canción de piano, jazz, swing y folk
La resistencia de Smells Like Teen Spirit no se mide solamente por sus cifras. También se aprecia en la cantidad de músicos que han intentado desmontarla y reconstruirla.
Una de las primeras versiones célebres fue la de Tori Amos, publicada en 1992 en el EP Crucify. En lugar de las guitarras y la batería de Nirvana, Amos convirtió la canción en una interpretación íntima de piano. El cambio era tan radical que el propio Cobain bromeaba con ella y, años después, explicó que él y Courtney Love solían escucharla durante el desayuno. Una entrevista de 1993 conserva las palabras de Cobain sobre la versión de Amos. La propia Amos ha explicado que eligió el piano porque consideraba que la composición podía soportar una lectura completamente distinta. Stereogum recoge sus recuerdos sobre aquella reinterpretación.
En 2003, The Bad Plus llevó la canción todavía más lejos. El trío de Ethan Iverson, Reid Anderson y David King la trasladó al formato clásico de piano, contrabajo y batería. No intentó reproducir el sonido grunge: convirtió el riff en material para una interpretación de jazz con tensión, disonancias y una dinámica casi cinematográfica. La versión apareció en These Are the Vistas, su debut para Columbia. The Washington Post destacó la forma en que el trío trataba la canción como material de jazz y no como una simple parodia.
Paul Anka realizó quizá la transformación más juguetona: convirtió Smells Like Teen Spirit en un número de swing con big band para Rock Swings, de 2005. Anka explicó que buscó canciones de los años ochenta y noventa y quiso presentarlas con un lenguaje propio de su generación. En una entrevista con El País, contó además que Dave Grohl había disfrutado de su versión. La entrevista de El País documenta la historia de Rock Swings.
Y Patti Smith hizo algo diferente. En Twelve, de 2007, transformó el tema en una pieza de aire folk y bluegrass, con banjo y una interpretación vocal muy distinta de la de Cobain. Smith explicó que Smells Like Teen Spirit era una de las canciones que siempre había querido grabar y que la consideraba una experiencia emocional profunda. Louder recoge las explicaciones de Smith sobre la selección de canciones para Twelve. La crítica del Los Angeles Times también subrayó la sorprendente presencia del banjo en su versión. La reseña del Los Angeles Times describe el resultado.
Cuando la parodia confirmó que Nirvana había llegado
Quizá la reinterpretación más reveladora no fue un cover, sino una parodia. En 1992, Weird Al Yankovic convirtió la canción en Smells Like Nirvana, burlándose de la dificultad para entender las letras y del sonido deliberadamente inarticulado de Cobain.
Conseguir permiso no fue sencillo. El equipo de Yankovic no lograba contactar con la representación de Nirvana, así que el propio artista buscó una manera de hablar directamente con Cobain. Lo consiguió mientras Nirvana estaba en Saturday Night Live. Cobain preguntó si la parodia trataría sobre comida, porque era uno de los temas habituales de Yankovic; cuando descubrió que se burlaría de la dificultad para entender las letras de Nirvana, aceptó inmediatamente. Yankovic relató la conversación en Fresh Air.
El detalle más revelador es que la parodia funcionó como un certificado informal de fama. Yankovic ha contado que Cobain le hizo saber que la parodia le confirmó que Nirvana había alcanzado un nuevo nivel de popularidad. El videoclip imitó incluso elementos del original y consiguió reproducir buena parte de su estética. SPIN reconstruyó el proceso de creación de Smells Like Nirvana y la reacción de Cobain.
El directo también cambió la canción
La versión de estudio de Smells Like Teen Spirit terminó fijando una duración y una estructura concretas, pero Nirvana nunca fue una banda especialmente interesada en reproducir sus grabaciones con exactitud. Existen numerosas interpretaciones en directo, desde las primeras actuaciones de 1991 hasta los conciertos de la gira de Nevermind y las grabaciones posteriores. AllMusic documenta numerosas grabaciones en directo y distintas mezclas de la canción.
Una de las razones por las que estas versiones resultan importantes es que permiten escuchar cómo la canción dejó de ser una pieza cuidadosamente construida en el estudio para convertirse en un vehículo de improvisación, ruido y comunicación con el público. La reedición del 30 aniversario de Nevermind permite comparar varias de esas etapas: contiene conciertos completos de Ámsterdam, Del Mar, Melbourne y Tokio, con Smells Like Teen Spirit presente en todos ellos. La edición oficial de cinco CD detalla esos conciertos y sus repertorios.
La reedición que convirtió un disco de doce canciones en un archivo histórico
La celebración del 30 aniversario de Nevermind en 2021 mostró hasta qué punto había crecido el valor documental del álbum. La edición Super Deluxe reunió el álbum remasterizado a partir de las cintas analógicas originales y cuatro conciertos completos de la gira, además de un Blu-ray con el concierto de Ámsterdam. En total, las distintas configuraciones de la reedición pusieron a disposición 94 pistas de audio y vídeo, 70 de ellas inéditas. uDiscover Music detalló el contenido de las reediciones del 30 aniversario.
La importancia de este material va más allá del coleccionismo. Los conciertos permiten escuchar el momento exacto en que Nirvana pasó de ser una banda de culto a convertirse en una atracción internacional. El directo de Ámsterdam de noviembre de 1991, por ejemplo, pertenece a las primeras semanas del fenómeno comercial; Melbourne y Tokio, registrados en febrero de 1992, muestran a la banda pocos meses después, ya instalada en una dimensión completamente distinta. El archivo oficial de Nirvana permite comprobar las fechas y repertorios de esos conciertos.
Una canción que sobrevivió a su propia contradicción
Smells Like Teen Spirit fue nominada a dos premios Grammy en 1993, por mejor canción de rock y mejor interpretación de hard rock con voz, aunque no ganó ninguno. Nevermind también fue nominado a mejor álbum de música alternativa. Décadas después, la canción fue incorporada al GRAMMY Hall of Fame en 2017 por su relevancia histórica y cultural. La Recording Academy documenta su incorporación al archivo histórico.
Nirvana ingresó además en el Rock & Roll Hall of Fame en 2014. La institución reconoce en Nevermind el punto de inflexión que llevó el sonido del noroeste del Pacífico al centro de la cultura popular. El Rock & Roll Hall of Fame resume la trayectoria y el impacto de Nirvana.
La ironía final es que una canción cuyo título nació de un desodorante no describe de forma precisa una generación, no ofrece un programa político cerrado y ni siquiera tiene una letra que Cobain quisiera convertir en un manifiesto transparente. Su fuerza procede precisamente de esa ambigüedad. El riff toma elementos del rock clásico y del método de Pixies; el productor lo pule hasta hacerlo gigantesco; Cobain intenta esconder una voz que el productor obliga a poner en primer plano; el videoclip convierte un escenario escolar en una revuelta; Tori Amos lo reduce a un piano; The Bad Plus lo convierte en jazz; Paul Anka lo viste de swing; Patti Smith lo lleva al folk; y Weird Al lo transforma en una broma sobre la propia incapacidad de descifrarlo.
Por eso la historia de Smells Like Teen Spirit no es simplemente la historia del mayor éxito de Nirvana. Es la historia de una canción que fue modificándose cada vez que alguien intentaba definirla. Nació como una idea que parecía demasiado familiar, tomó su nombre de una broma mal entendida, casi fue tratada como una canción más y terminó convirtiéndose en un símbolo que otros músicos siguen desmontando para descubrir qué había dentro. Esa es, quizá, la razón por la que todavía funciona: no porque explique perfectamente qué significa ser joven, sino porque deja suficiente espacio para que cada generación vuelva a preguntárselo.
