Más problemas para Eurovisión: otro ganador del festival devuelve su trofeo

Charlie McGettigan se suma a la protesta contra Eurovisión y anuncia la devolución de su trofeo de 1994
Foto: Diario AS

Charlie McGettigan se suma a la protesta contra Eurovisión y anuncia la devolución de su trofeo de 1994

El Festival de Eurovisión atraviesa una de las mayores crisis institucionales de su historia reciente tras la polémica generada por la participación de Israel en la última edición del certamen. La controversia, que ya había provocado tensiones internas en la Unión Europea de Radiodifusión (UER), se ha intensificado después de que varios países expresaran su rechazo a la continuidad de Israel en futuras ediciones. España, Irlanda, Eslovenia, Países Bajos, Islandia y Suiza llegaron incluso a abandonar el certamen como gesto de protesta, mientras que en otros países, como Grecia o Portugal, se abrieron debates parlamentarios y campañas ciudadanas para seguir el mismo camino.

En este contexto, el gesto del representante suizo Nemo, ganador de Eurovisión 2024 con la canción ‘The Code’, supuso un punto de inflexión. El artista anunció públicamente la devolución de su trofeo al considerar que el premio había perdido su significado en el marco actual del festival, al que calificó de cada vez más politizado. Sus palabras y su decisión tuvieron un notable impacto mediático y simbólico.

Ahora, Charlie McGettigan, ganador de Eurovisión en 1994 junto a Paul Harrington representando a Irlanda, ha decidido sumarse a esta protesta. En un vídeo difundido en redes sociales, McGettigan explicó que Nemo se puso en contacto con él para compartir los motivos de su decisión y que, tras escuchar sus argumentos, decidió apoyar la iniciativa devolviendo también su trofeo a la UER. El cantante elogió la actitud del ganador suizo, destacando su sinceridad e inteligencia.

Aunque McGettigan reconoció que actualmente no sabe dónde se encuentra el trofeo que recibió en 1994, aseguró que lo entregará en cuanto lo localice. Su gesto refuerza la dimensión histórica de la protesta y evidencia el creciente malestar de antiguos y actuales participantes ante la deriva del festival. La acumulación de apoyos y las reacciones institucionales apuntan a un futuro incierto para Eurovisión si no se alcanza un consenso que permita recomponer la unidad del certamen.

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