Josele Santiago (Los Enemigos) se enfrenta a sus memorias: “Mi problema es la adicción”

Josele Santiago relata su vida marcada por la adicción, la música y la supervivencia personal
Foto: El País

Josele Santiago relata su vida marcada por la adicción, la música y la supervivencia personal

El músico madrileño , líder de , publica sus memorias bajo el título *Desde el jergón*, un libro en el que repasa sin dramatismos impostados una vida atravesada por la adicción, la música y la precariedad. El relato coincide con uno de los momentos más delicados de su carrera: desde octubre de 2024 no actúa en directo debido a un fuerte pánico escénico que obligó a cancelar la gira del grupo y le dejó sin ingresos estables durante todo 2025. Para subsistir, se vio forzado a vender gran parte de su colección de guitarras.

Lejos de presentarse como una historia de redención épica, el libro es un ejercicio de honestidad cruda y a menudo irónica. Santiago describe su personalidad adictiva desde la infancia y su relación con el alcohol, las pastillas y, especialmente, la heroína, droga a la que estuvo enganchado durante cinco años en los noventa. Relata el impacto físico y mental de esa etapa, así como la muerte de amigos por sobredosis o sida, un contexto que marcó profundamente discos clave del grupo como *La vida mata*.

Las memorias también funcionan como un retrato generacional del Madrid de los barrios en los setenta y ochenta, previo y paralelo a la Movida, reivindicando a bandas y escenas menos mitificadas pero decisivas en el rock español. Santiago reflexiona sobre la disciplina musical de Los Enemigos, su trayectoria siempre al margen de los grandes éxitos y la relación ambivalente con la industria.

Tras quince años sobrio del alcohol y con el apoyo de su pareja, el músico afronta ahora una nueva prueba: regresar poco a poco a los escenarios, primero con conciertos acústicos, mientras asume que la adicción es una condición con la que convivirá toda su vida. El libro, escrito con humor seco y lucidez, no busca moralejas, sino contar cómo se sobrevive cuando la música es refugio y riesgo a la vez.

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