EXTREMODURO – Iros Todos a Tomar por Culo (Álbum Completo 1997)

Extremoduro grabó su único disco en directo para combatir la piratería: la historia de «Iros todos a tomar por culo»

Extremoduro grabó su único disco en directo para combatir la piratería: la historia de «Iros todos a tomar por culo»

Extremoduro convirtió su rechazo a los discos en directo en uno de los testimonios más crudos de su historia

En abril de 1997, Extremoduro publicó un álbum cuyo título parecía una provocación, pero escondía una decisión bastante práctica: grabar sus propios conciertos para evitar que las grabaciones piratas siguieran circulando sin control. Iros todos a tomar por culo fue el primer y único álbum oficial en directo de la banda extremeña, un documento de la época en la que Roberto Iniesta, Robe, comenzaba a pasar de líder de culto a figura central del rock español.

El disco apareció después del éxito de Agila, publicado en 1996, y recogió la energía de la gira que Extremoduro compartió con Platero y Tú. Su historia reúne una paradoja, una alianza musical decisiva y una transformación de la formación que ayuda a entender por qué aquellas canciones adquirieron una dimensión diferente sobre el escenario.

La documentación de la época permite reconstruir también una curiosidad esencial: Robe había expresado su rechazo a publicar discos en directo. Sin embargo, acabó aceptando el proyecto por la circulación de grabaciones de mala calidad y porque, según explicó a El País en abril de 1997, no tenían canciones nuevas ni demasiadas ganas de componerlas en aquel momento. La solución terminó convirtiéndose en una pieza fundamental de la discografía del grupo.

La piratería que llevó a Robe a cambiar de opinión

La razón de ser del álbum quedó explicada con claridad durante su presentación, celebrada en Madrid el 17 de abril de 1997. En una entrevista publicada al día siguiente, la periodista Fietta Jarque recogió las palabras de Robe sobre su anterior negativa a grabar conciertos: prefería que las actuaciones se vivieran en directo y que los discos se escucharan como obras independientes. La proliferación de cintas y grabaciones no autorizadas cambió las circunstancias.

La respuesta de Extremoduro fue registrar sus propias actuaciones y publicar una selección oficial. No se trataba solamente de conservar el recuerdo de una gira: también era una manera de ofrecer una versión controlada de un repertorio que ya circulaba entre los seguidores mediante grabaciones de calidad irregular.

La presentación mantuvo el espíritu poco convencional de la banda. En vez de elegir un escenario institucional o una sala de prensa tradicional, el grupo compareció en una nave industrial de la calle Marqués de Monteagudo, en Madrid, ocupada por jóvenes con inquietudes culturales. El lugar, decorado con grafitis antinazis, encajaba con una formación que desconfiaba de las convenciones de la industria musical.

La crónica de El País, publicada el 18 de abril de 1997, es especialmente valiosa porque recoge las explicaciones de Robe en aquel momento, no una reconstrucción retrospectiva. También documenta que el grupo atravesaba una etapa de expansión: el álbum Agila había vendido ya unas 130.000 copias, según la información publicada entonces.

El significado de un título deliberadamente incorrecto

Iros todos a tomar por culo no necesitaba una metáfora sofisticada para dejar clara su actitud. El título funcionaba como una declaración de independencia, aunque Robe matizó que no iba dirigido contra una persona o colectivo concreto. En la misma entrevista explicó que lo entendía como una reivindicación de la libertad individual, del derecho a pensar por uno mismo y a no tener que ajustarse a lo que esperaban los demás.

También se tomó con naturalidad la cuestión gramatical de iros, forma popular frente a la tradicional idos. Robe contó que un amigo le había dicho que podía escribir como quisiera siempre que se entendiera lo que quería decir. La anécdota resume una característica de Extremoduro: la expresión espontánea y la personalidad del mensaje estaban por encima de las convenciones formales.

El nombre del disco, por tanto, no era una simple provocación publicitaria. Encajaba con la manera en que el grupo había construido su identidad desde sus primeros años en Plasencia, combinando rock duro, lenguaje callejero, poesía descarnada y una relación conflictiva con las expectativas comerciales.

Agila: el disco que cambió la escala de Extremoduro

Para comprender la importancia del directo hay que retroceder hasta Agila, el álbum de estudio de 1996, que amplió considerablemente el público de Extremoduro. El trabajo incluía canciones como So payaso, Buscando una luna, Correcaminos, estate al loro, La carrera y Prometeo. Varias de ellas formaban parte del repertorio que el grupo llevó después a los escenarios.

El éxito llegó tras casi una década de trayectoria. Robe lo resumió con ironía en 1997 al lamentar que el reconocimiento comercial hubiera tardado tanto. Pero también rechazó que una audiencia más amplia significara necesariamente una renuncia artística: distinguía entre ser comercial y ser conocido. La distinción resultaba importante para una banda que había desarrollado su reputación lejos de los circuitos más convencionales.

El álbum en directo aprovechó ese momento sin limitarse a reproducir el repertorio de Agila. Reunió canciones procedentes de distintas etapas, recuperando material de discos anteriores y mostrando cómo se había transformado su interpretación en concierto. Esa combinación explica que el álbum funcione como una panorámica de la trayectoria de Extremoduro hasta mediados de los años noventa.

Platero y Tú y la alianza que cambió el sonido del grupo

La gira de 1996 compartida con Platero y Tú fue uno de los acontecimientos decisivos que rodearon el disco. Ambas bandas ocupaban un lugar destacado dentro del rock estatal, aunque sus personalidades musicales eran diferentes: Extremoduro partía de la crudeza de Robe y de sus letras de fuerte carga poética, mientras Platero y Tú se apoyaba en una tradición de rock and roll y blues rock representada por Fito Cabrales e Iñaki Uoho Antón.

La relación no se quedó en compartir cartel. Uoho ya había colaborado musicalmente con Extremoduro y terminó desempeñando un papel cada vez más importante en su sonido. En Iros todos a tomar por culo asumió la producción y su guitarra contribuyó a dar cuerpo a unas interpretaciones que conservaban la aspereza del grupo, pero ganaban en contundencia y cohesión.

La colaboración también abrió otra vía creativa. Durante aquella etapa surgió el proyecto Extrechinato y Tú, concebido para poner música a poemas de Manolo Chinato, amigo de Robe. En el proyecto confluyeron Robe, Uoho y Fito, que se comprometieron a trasladar aquellos textos a canciones. La idea no se materializó inmediatamente en un álbum, pero acabaría dando lugar a Poesía básica, publicado en 2001.

La conexión entre los músicos demuestra que la gira tuvo una consecuencia que iba mucho más allá de la promoción de dos bandas. Facilitó una colaboración artística duradera y contribuyó a que Uoho se integrara de manera definitiva en el universo musical de Extremoduro.

Las 14 canciones: un recorrido por distintas épocas

La edición oficial reúne catorce cortes. El orden varía respecto a algunas listas informales que circulan por internet, por lo que conviene tomar como referencia el repertorio publicado en las plataformas musicales y en la tienda oficial del grupo.

La secuencia del álbum es la siguiente: Amor castúo, Buscando una luna, De acero, Correcaminos (Estate al loro), La hoguera, Jesucristo García, Tu corazón, Bri bri bli bli (En el más sucio rincón de mi negro corazón), Quemando tus recuerdos, La carrera, Pepe Botika (Dónde están mis amigos), Deltoya, un fragmento de La pedrá y Ama, ama, ama y ensancha el alma.

El repertorio permite seguir la evolución de la banda desde sus primeros discos hasta el momento de expansión comercial que representó Agila. Jesucristo García, vinculada a los comienzos de Extremoduro, presenta al personaje marginal y provocador que ya formaba parte del imaginario de Robe. Deltoya remite al álbum homónimo de 1992, mientras que Pepe Botika procede de ¿Dónde están mis amigos?, publicado en 1993.

La selección combina esas piezas con canciones más cercanas a la etapa de Agila. El resultado no es una retrospectiva exhaustiva, sino una representación de la banda en plena transformación: un grupo que seguía recurriendo a su repertorio más áspero mientras se consolidaba ante auditorios cada vez mayores.

Buscando una luna y So payaso: dos formas de entender el éxito

Buscando una luna abre el álbum y representa una de las canciones asociadas a la etapa de Agila. Su inclusión en el directo permite apreciar la continuidad entre la versión de estudio y la interpretación escénica: el tema no pierde su identidad, pero se integra en un repertorio donde la respuesta del público y la energía de la banda forman parte de la experiencia.

So payaso, uno de los temas más conocidos de Agila, no aparece entre los catorce cortes del álbum en directo. La ausencia es significativa porque recuerda que Iros todos a tomar por culo no pretendía reproducir íntegramente el disco anterior ni ofrecer un catálogo de todos sus éxitos. Era una selección con personalidad propia, construida a partir de canciones de distintas épocas y de la dinámica de los conciertos.

Pepe Botika y el regreso al repertorio de 1993

Pepe Botika (Dónde están mis amigos) conecta el álbum con ¿Dónde están mis amigos?, publicado en 1993. Su presencia muestra que el grupo no quiso borrar su pasado al llegar a una etapa de mayor popularidad. En vez de sustituir el repertorio antiguo por las canciones más recientes, mantuvo temas que formaban parte de la identidad acumulada de la banda.

La pedrá: once minutos de un fragmento de una obra atípica

Uno de los detalles más llamativos del disco es la inclusión de La pedrá como fragmento, con una duración de más de once minutos en la edición digital. El tema remite al álbum homónimo de 1995, una obra singular en la discografía de Extremoduro por su planteamiento de larga composición continua, alejado de la sucesión convencional de canciones independientes.

La versión del directo no debe confundirse con una reproducción íntegra de aquel álbum. Su condición de fragmento subraya precisamente la naturaleza selectiva del repertorio: la banda trasladó parte de una pieza extensa a un concierto compartido con otros temas, adaptándola a las necesidades del espectáculo.

La lista de canciones y sus duraciones pueden comprobarse en la ficha del álbum en Spotify y en la tienda oficial de Extremoduro.

El cambio de formación quedó registrado entre las canciones

La publicación del álbum coincidió con una reorganización importante. Durante la gira de 1996, la formación de Extremoduro estaba integrada por Robe Iniesta a la voz y la guitarra, Ramón Mon Sogas al bajo, Alberto Capi Gil a la batería e Iñaki Milindris Setién a la guitarra. Uoho colaboraba estrechamente con el grupo, pero la situación cambió a comienzos de 1997.

Cuando se presentó el disco, la banda anunció la salida de Capi Gil y Milindris Setién y la incorporación de José Ignacio Cantera a la batería y Ramón Sogas al bajo, mientras Uoho pasaba a ocupar un puesto estable como guitarrista. La transición explica una particularidad del álbum: el directo conserva el sonido de una etapa de colaboración y convivencia musical que pronto dejaría paso a una formación diferente.

En ese sentido, el disco es también una fotografía de un momento irrepetible. Registra la química de la gira con Platero y Tú y, al mismo tiempo, precede a una nueva etapa en la que Uoho se convertiría en una figura esencial para la evolución musical de Extremoduro.

El segundo directo que nunca llegó a publicarse como disco

La historia del álbum tiene otro episodio menos conocido. El proyecto inicial contemplaba publicar más material en directo en una segunda entrega, pero ese volumen no llegó a aparecer comercialmente como se había previsto. Parte de aquellas grabaciones se emitió por televisión en Canal Satélite Digital, según la información recogida en la historia discográfica del grupo.

La circunstancia resulta reveladora: el disco de 1997 no nació como un plan para convertir a Extremoduro en una banda especializada en álbumes en vivo. Respondía a una necesidad concreta y a una oportunidad editorial. El grupo quería controlar cómo se escuchaban sus conciertos, pero no hizo de ese formato una serie regular.

De la edición en CD a las reediciones en vinilo

Publicado originalmente por DRO en abril de 1997, Iros todos a tomar por culo apareció en CD y casete. Posteriormente se incorporó una versión remasterizada a la caja recopilatoria 20 años. Discografía completa, editada en 2010, y esa remasterización llegó también al mercado de forma individual en 2011. La primera edición en vinilo se publicó en 2014, y más tarde el disco volvió a ofrecerse en formatos de vinilo especiales.

La tienda oficial de Extremoduro presenta una edición doble en formato picture disc, que utiliza la imagen impresa en el propio vinilo como elemento visual. Estas reediciones han mantenido vigente un álbum que originalmente surgió para resolver un problema muy concreto de la circulación musical en los años noventa.

Las nuevas ediciones no cambian la naturaleza del repertorio: siguen siendo catorce interpretaciones en directo, incluido el fragmento de La pedrá. Su interés reside en recuperar un documento de una época anterior a la difusión masiva de vídeos de conciertos y grabaciones digitales en internet, cuando los seguidores dependían mucho más de los discos oficiales, las cintas y las actuaciones presenciales para conservar la memoria de una banda.

Un documento de Extremoduro antes de su consolidación definitiva

Iros todos a tomar por culo ocupa un lugar singular en la historia de Extremoduro porque combina dos momentos distintos: la expansión de su popularidad tras Agila y la transición hacia una formación en la que Uoho tendría un peso decisivo. No es un directo concebido para celebrar una carrera ya concluida, sino la captura de un grupo en plena transformación.

Su historia está marcada por una ironía muy propia de Robe: quien defendía que los conciertos debían quedarse en el escenario terminó publicando un álbum en vivo para impedir que otros decidieran cómo se escuchaban. La grabación oficial nació como respuesta a la piratería, pero terminó preservando una parte fundamental de la identidad del grupo.

La mezcla de canciones antiguas y recientes, la alianza con Platero y Tú, la presencia de Uoho y el cambio de formación convierten el disco en algo más que una colección de interpretaciones. Es el testimonio de una banda que empezaba a llegar a un público masivo sin renunciar a su lenguaje ni a su independencia. Y también demuestra que, en ocasiones, un álbum puede convertirse en una pieza histórica precisamente porque sus autores no tenían previsto hacer de él una obra central de su discografía.

Fuentes para profundizar

La crónica contemporánea de Fietta Jarque en El País documenta las declaraciones de Robe, la presentación en Madrid y el contexto comercial de 1997. La tienda oficial del grupo permite consultar el repertorio y la información editorial, mientras que la ficha musical de Spotify recoge los catorce cortes de la edición publicada.

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