El boicot a festivales vinculados a KKR provoca pérdidas económicas y crisis reputacional en el sector musical
El fondo de inversión KKR, propietario de numerosos macrofestivales europeos a través de la empresa Superstruct, enfrenta una importante crisis económica y reputacional debido al boicot impulsado por el movimiento BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) y por artistas y público que exigen el fin de cualquier complicidad con el gobierno israelí y sus acciones en Palestina. Tras la publicación de los vínculos de KKR con Israel, decenas de artistas y miles de asistentes han decidido no participar ni colaborar con festivales gestionados por este fondo, como Sónar, Resurrection Fest y Viña Rock. La presión ha llevado a Superstruct a emitir un comunicado asegurando que los beneficios permanecen en la empresa y no se distribuyen dividendos, aunque colectivos y activistas señalan que el valor de los festivales sigue beneficiando a KKR como propietario. El festival Sónar ha perdido a artistas destacados como Arca y Rone, y más de 59 participantes han abandonado el evento. Además, instituciones y proyectos educativos también han anunciado su retirada. El BDS critica que Sónar no haya roto todos sus vínculos con empresas y entidades señaladas por su complicidad con Israel, como McDonald’s y la Fira de Barcelona. El caso refleja el creciente poder de la presión social y artística en la industria musical europea y el debate sobre la responsabilidad ética de los grandes eventos culturales.
