El Chulo defiende la importancia de poseer sus masters musicales para mantener libertad creativa y económica
El reguetonero cubano El Chulo ha puesto sobre la mesa un debate clave en la industria musical: la propiedad de los masters, es decir, las grabaciones originales de sus canciones. Según el artista, ser dueño de su música no solo implica beneficios económicos, sino también un derecho fundamental a la libertad artística. Al controlar sus masters, El Chulo puede recibir directamente todos los ingresos generados por reproducciones en streaming, sin intermediarios que se lleven un porcentaje significativo, y decidir cómo y dónde se utiliza su música, desde colaboraciones hasta licencias comerciales. Además, destaca que esta autonomía le permite tomar decisiones creativas sin depender de sellos discográficos o multinacionales, evitando que su catálogo sea restringido o condicionado. Este pronunciamiento cobra relevancia tras la salida de El Chulo de Estados Unidos, donde enfrentó problemas migratorios que lo llevaron a trasladarse a México para reiniciar su carrera profesional. Desde allí ha estrenado nueva música y ha compartido momentos personales con su pareja, consolidando esta etapa como un reinicio total. El caso de El Chulo se suma a la tendencia global de artistas que buscan independencia sobre su obra, recordando situaciones como la de Taylor Swift, quien tuvo que regrabar sus primeros álbumes para recuperar el control de sus masters. La reflexión del reguetonero subraya que la propiedad de la música va más allá del dinero: es una cuestión de poder decidir sobre la propia trayectoria y destino artístico.
