B. B. King: de la plantación de algodón al rey del blues y su vínculo con Lucille
B. B. King, nacido el 16 de septiembre de 1925 en el sur de los Estados Unidos, creció en una plantación de algodón en Misisipi, donde sus padres trabajaban. A pesar de la pobreza y las dificultades, su talento musical se forjó en un entorno marcado por el gospel y el blues. La música lo acompañó desde su infancia, cuando escuchaba discos de Robert Johnson y Lonnie Johnson. Tras la muerte de su madre, fue criado por su abuela y otros familiares. A principios de los años 50, B. B. King comenzó a ganar reconocimiento en el mundo del blues, destacándose por su estilo único de guitarra y su distintiva voz. Con más de 80 discos grabados y un legado que abarca desde la música hasta la filantropía, King se convirtió en una figura de influencia mundial. Además, su guitarra, Lucille, se convirtió en un símbolo icónico del blues eléctrico, un instrumento que él mismo personalizó tras un incidente en 1949. A lo largo de su carrera, B. B. King dejó su huella en varios músicos, incluidos Pappo y Luis Salinas, con quienes compartió escenario en múltiples ocasiones. Su contribución al blues y su amor por la música lo llevaron a ser reconocido como una leyenda, con premios como la Medalla Nacional de las Artes y la Medalla Presidencial de la Libertad.
